MENHIRES: LA VERDADERA HISTORIA

       

         Los Menhires (piedras largas y talladas) que Ud. verá al ingresar al predio “La Sala” de El Mollar, estuvieron ubicados en lo alto de la loma de La Angostura hasta el 24 de marzo del año 2002. Su lugar originario no fue ese. Se encontraban en distintos sitios del valle.

         Constituyen un patrimonio cultural milenario único en su tipo en América. Han sido declarados en 1993, por Ley 24.262 “Monumentos y Lugares Históricos Nacionales”. Hasta el presente, dicha ley no ha sido reglamentada.

          Por la situación de deterioro y abandono en la que se encontraban, y sobre todo porque forman parte de nuestra identidad cultural, somos muchos los que desde aquí hemos trabajado para que se los restituyese a sus lugares de origen. Tarea que compartimos con Ud/s para sumar su adhesión al conocimiento, defensa y difusión de esta parte de nuestra “verdadera historia”.

 

¿QUÉ SON LOS MENHIRES?

Los Menhires del valle de Tafí, ubicados a dos mil metros de altura en la región montañosa de la Provincia de Tucumán al noroeste de Argentina, constituyen testimonios de la cultura agro-alfarera más temprana de nuestro país: “cultura Tafí”,cuyos habitantes poblaron el valle hace dos mil trescientos años. 

Estos monolitos de piedra, (algunos lisos, otros grabados con inscripciones zoo y antropomorfas, otros pintados), en algunos casos estuvieron colocados en el centro de un recinto circular; y en otros, sirvieron de puerta de entrada a esos recintos. Estuvieron emplazados en distintos lugares del Valle hasta mediados del siglo XVI. Su altura alcanza, en algunos casos, hasta cuatro metros.

Se los designó como “menhires” por su parecido con megalitos de otras culturas. Su gran tamaño y peso, las inscripciones que presentan varios, y la cantidad de piezas que se encontraron distribuidas en  al valle, revelan que fueron el fruto de un trabajo comunitario, solidario, a la vez que evidencia la importancia cultural que tenían para su comunidad de origen.

    “UNA HISTORIA DE SECUESTROS”

En los 500 años transcurridos desde la Conquista española, sufrieron distintos destinos y tratamientos. En su mayoría permanecieron en los sitios originarios y paulatinamente, fueron removidos sin ningún cuidado por los terratenientes, para ser utilizados en la construcción de viviendas (como dinteles o parantes de paredes, por ejemplo), o en los cercos de piedra (pircas) o como adorno para los portales de sus casonas.

En 1977, por orden de la dictadura militar instalada en 1976 –y siendo gobernador de facto de Tucumán, Antonio D. Bussi- los menhires son trasladados al lugar donde actualmente están emplazados, denominado “Parque de los Menhires”, con un fin exclusivamente “turístico”. Acción que una vez más se realizó sin ningún criterio científico ni respeto por la población del Valle, que durante siglos cuidó y defendió estas piedras “como a sus hijos”.

Para armar este “parque”, la dictadura obligó a los pobladores a entregar las piezas que permanecían en sus predios. Se les ordenó colaborar junto a los soldados, para trasladar en máquinas viales, o arrastrados con cadenas, 114 menhires extraídos de distintos lugares del valle . Situación que produjo no sólo el desmembramiento y pérdida definitiva de sus referentes arqueológicos, sino que dejó profundas huellas psicológicas en el conjunto de la población. Una política de “secuestro”, como fuera definida por los mayores de la comunidad.

 

EN EL LUGAR EQUIVOCADO

El lugar donde estaban emplazados nuestros Menhires, los exponía a una destrucción progresiva porque:

  1. Ese sitio es una loma sin vegetación, azotada por los vientos, sometida a las lluvias ácidas y con grandes cambios de temperatura que deterioraron las piedras.

  2.  Los menhires con decoración presentan su cara labrada orientada hacia el sur o al este, lo que es enormemente perjudicial por la acumulación de moho, musgos y líquenes.

  3. Hubo una absoluta falta de criterio científico-cultural en su exposición y distribución. No  fueron ubicados siguiendo un orden cronológico ni por lugar de procedencia.

  4.      En ese sitio  no se brindaba información alguna sobre el lugar de procedencia de las piezas ni acerca de la cultura Tafí. Por lo que –y desconociendo su valor- turistas ocasionales han dejado sus “marcas” en las piedras, escribiendo sobre ellos leyendas con aerosol.

  5.      Ante la falta de protección legal han sido objeto de empresas comerciales que los han utilizado para promocionar gaseosas, ropa interior, cerveza. Situación que al reiterarse, y debido a la enorme proyección nacional que ha tenido, constituye una afrenta hacia nuestro patrimonio histórico-cultural.

 

HACIA EL RESCATE DE LOS MENHIRES

 En los últimos 15 años,  la comunidad del Valle,  junto a organismos como la Universidad Nacional de Tucumán,  ha luchado  inclaudicablemente para devolverlos a sus lugares de origen (restituirlos a los sitios de emplazamiento es ya imposible).  El Plan de Restitución de los Menhires, que se inicia en el 2000 con el traslado de piezas al predio de La Sala en El Mollar  y se continua desde el 24 de Marzo de 2002,  con el progresivo traslado del resto, constituye la coronación de esos esfuerzo e inicia una etapa de rescate de este patrimonio milenario, en el que enraizan nuestra historia, cultura e identidad.

 Los Menhires son nuestros, de todos los argentinos.  Reclaman  cuidado,  respeto, revalorización y difusión.  En ese proceso nos comprometemos. Para que nunca más la  ignorancia o la desmemoria de nuestro pasado atenten  con aerosoles y otras formas de agresión contra  nuestras piedras. Para que   recuperen  el lugar de jerarquía que se merecen.

Requerimos políticas concretas de acción gubernamental y de protección legal, que permitan llevar adelante el Proyecto con los criterios científicos y culturales que aún reclaman nuestras “piedras largas”